domingo, 8 de marzo de 2026

Deuteronomio 22:13-21

 Hola, Dios los bendiga.

Dice así Deuteronomio 22:13-21:

13 Si un hombre toma a una mujer y se llega a ella, y después la aborrece(A), 14 y la acusa de actos vergonzosos y la difama públicamente[a], diciendo: «Tomé a esta mujer, pero al llegarme a ella no la encontré virgen», 15 entonces el padre y la madre de la joven tomarán las pruebas de la virginidad de la joven y las llevarán[b] a los ancianos de la ciudad, a la puerta. 16 Y el padre de la joven dirá a los ancianos: «Di mi hija por mujer a este hombre, pero él la aborreció; 17 y he aquí, él le atribuye actos vergonzosos, diciendo: “No encontré virgen a tu hija”. Pero esta es[c] la prueba de la virginidad de mi hija». Y extenderán la ropa delante de los ancianos de la ciudad. 18 Y los ancianos de la ciudad(B) tomarán al hombre y lo castigarán, 19 y le pondrán una multa de cien siclos[d] de plata, que darán al padre de la joven, porque difamó públicamente a[e] una virgen de Israel. Y ella seguirá siendo su mujer; no podrá despedirla en todos sus días. 20 Pero si el asunto es verdad(C), que la joven no fue hallada virgen, 21 entonces llevarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, porque ella ha cometido una infamia en Israel prostituyéndose en la casa de su padre(D); así quitarás el mal de en medio de ti(E). (LBLA)

La respuesta a esto de la prueba de la virginidad esta en el comentario cultural del antiguo testamento por John Walton y otros dos más, y lo podemos relacionar con María y José que es lo que me hablo el Espíritu Santo.

Dice así el comentario del contexto cultural del Antiguo Testamento en la página 207 bajo Deuteronomio 22:13-21:

Prueba de la virginidad. La virginidad antes del matrimonio era apreciada como forma de asegurar que un hijo era propio y que los herederos realmente serían los propios. La integridad de la familia de la mujer se basaba en que ella fuera capaz de demostrar su virginidad. La evidencia física reclamada en este caso sería tanto la de las sábanas en la consumación inicial (con sangre del himen al romperse) o posiblemente trapos usados durante la última menstruación de la mujer, demostrando que no estaba embarazada antes del matrimonio.

Lo que marqué en azul es la respuesta, porque sabemos por la ciencia que el himen no siempre se rompe y que algunas mujeres nacen hasta sin himen, entonces eso estaría descartado, Dios sabía que después de la caída algunas mujeres nacerían sin himen eso no sería la prueba de la virginidad, sino lo que esta marcado en azul que consulte el comentario de Mundo Hispano y el primero que se percato de esto fue Gordon Wenham y es el que dio esa solución, y como se relaciona esto con José y María bueno vamos a los evangelios que en el tiempo en que María y José estaban comprometidos para casarse la ley estaba vigente.

Y especialmente está porque es lo que estaba pensando José cuando María le cuenta a José que estaba embarazada del Espíritu Santo, dice Mateo que el pensaba en divorciarse o sea que ya estaban casados, Lucas narra que cuando el ángel Gabriel al sexto mes de Elisabet embarazada de Juan el Bautista, visito a María y dice Lucas que estaba comprometida para casarse con José, y cuando María queda embarazada por el Espíritu Santo, va a la casa de Elisabet por tres meses, en ese lapso regresa a Nazaret y se casa con José por eso dice Mateo que el pensaba en divorciarse de ella secretamente.

Esta entrada esta bajo construcción, tengo los materiales para hacerla y la ayuda del Espíritu Santo, las bodas de Caná de Galilea tiene algo que ver también, allí se hablan de una boda, del paso del desposorio al casamiento y ser esposos, tengo el comentario del contexto cultural de Craig Keener, y tengo varias herramientas. Esta entrada está en construcción.

En el "Comentario del Contexto cultural del Nuevo Testamento " de Craig Keener dice esto:

Mateo 1:18. En aquel entonces el compromiso de casarse (erusin) implicaba más obligación que la mayoría de los compromisos actuales en el mundo occidental. Si José guardó la tradición antigua, pagó el precio establecido para la novia; al menos parcialmente durante la etapa de compromiso. El compromiso, que normalmente duraba un año, significaba que la novia y el novio estaban prometidos el uno al otro, pero aún no habían consumado el matrimonio; en consecuencia, cualquier relación íntima con otra persona se consideraba adulterio (Deut. 22:23-27). Para establecer los compromisos judíos se requerían dos testigos, el mutuo consentimiento (por lo general) y la declaración del novio (en los compromisos romanos, el solo consentimiento era suficiente). Aunque los romanos a veces utilizaban anillos de compromiso, los judíos de Palestina probablemente no los utilizaban en este período de la historia. 

Tal vez María tendría entre doce y catorce años (o quizás hasta dieciséis); si era el primer matrimonio de José, pudo haber tenido entre dieciocho y veinte (la edad ideal para que un hombre se case, según rabinos posteriores). Sus padres probablemente concertaron su matrimonio, con el consentimiento de María y José. Tradiciones posteriores sugieren que la privacidad premarital entre personas comprometidas era permitida en Judea, pero desaprobada en Galilea, por lo que María y José bien pueden no haber tenido ningún momento para estar a solas hasta entonces.

1:19. Bajo las leyes del AT, el castigo por adulterio era morir apedreado, y el castigo se aplicaba también a la infidelidad durante el compromiso (Deut. 22:23,34). En tiempos del NT, a José simplemente se le habría exigido divorciarse de María, exponiéndola así a la vergüenza. Prácticamente nunca se aplicaba la pena de muerte por causa de este tipo de ofensa. (Había tal obligación en los compromisos, que si el prometido de una mujer moría, a ella se le consideraba como viuda; además, un compromiso solamente podía romperse o terminarse con el divorcio). Sin embargo, para una mujer con un hijo, divorciada por tal infidelidad, sería muy difícil encontrar otro marido, y ella quedaría desamparada al morir sus padres. La infidelidad de una mujer prometida deshonraría también al hombre con quién estaba comprometida.

Un marido podía divorciarse públicamente de su mujer ante un juez si la acusaba de alguna ofensa; en este caso podría disociarse públicamente de ella, recuperar el precio que había pagado y adquirir la dote que el padre de la novia le había dado para el matrimonio. Debido a que un divorcio podía efectuarse por medio de un simple documento con dos testigos, José podía divorciarse de ella sin hacer más pública su vergüenza. Mucho más tarde, la tradición rabínica acuso a María de infidelidad, pero al casarse con ella, José (v.24) demostró que él no creía que ese fuera el caso.

1:24, 25. José actúa como los hombres y mujeres del AT que obedecieron el llamado de Dios aun cuando este fuera en contra de todo sentido común humano. El matrimonio consistía en un pacto (que comenzaba en el compromiso; el contrato matrimonial también implicaba una transacción monetaria entre familias), una celebración y una consumación, lo cual ratificaba el matrimonio, normalmente en la primera noche del banquete de bodas que duraba siete días. Aquí José se casa oficialmente con María, aunque se abstiene de consumar el matrimonio hasta después del nacimiento de Jesús. Se abstienen, aunque ella bien podría haber dado pruebas de su virginidad en la primera noche; así, Jesús no solo tuvo una concepción virginal, sino también un nacimiento virginal (1:23). A veces los recién casados vivían en habitaciones muy pequeñas. Los maestros judíos pensaban que los hombres tenían que casarse jóvenes porque no podían resistir la tentación (muchos hasta culpaban al cabello descubierto de la mujer de inducir al deseo sexual). José, que vive con María pero ejerce autocontrol, se constituye de esta manera en un gran modelo de pureza sexual.

 Del "El Nuevo Testamento interlineal de Francisco Lacueva" el viejito dice así:

Lucas 2:4-5: Y subió también José desde Galilea, de (la) ciudad de Nazaret a Judea, a una ciudad de David, la cual se llama Belén, por ser él de (la) casa y de (la) familia de David, para ser empadronado con María la que había sido desposada con él, que estaba encinta. 

Del interlineal de Francisco Lacueva editado por Ceballos dice así en Mateo 1:18-25:

Y el nacimiento de Jesús Cristo era así: habiéndose comprometido para casarse María la madre de él con José, antes que ellos vivir juntos, fue hallado teniendo en (el) vientre de(l) Espíritu Santo. Más José el esposo de ella, siendo justo y no queriendo humillar a ella quiso a ella repudiar secretamente. Y él habiendo pensado estas (cosas), he aquí un ángel del Señor se apareció a él en un sueño diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María la esposa de ti, porque lo en ella ha sido engendrado es de(l) Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo , y llamarás el nombre de él Jesús, porque él salvará al pueblo de él de los pecados de ellos. Y todo esto ha sucedido para que se cumpliera lo que ha sido dicho por (el) Señor por medio de el profeta, diciendo: He aquí, la virgen en (el) vientre tendrá y dará a luz un hijo, y llamará Emanuel el nombre de él, lo que es siendo traducido: Dios con nosotros. Más José habiéndose levantado de el sueño, hizo como el ángel de(l) Señor ordenó y recibió a la esposa de él, y no conocía a ella hasta que dio a luz un hijo; y llamó el nombre de él Jesús. 

Las bodas de Caná de Galilea: 

Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús; y también Jesús fue invitado, con[a] sus discípulos, a la boda. Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo*: No tienen vino. Y Jesús le dijo*: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí en esto? Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo* a los que servían: Haced todo lo que Él os diga. Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros[b]. Jesús les dijo*: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo*: Sacad ahora un poco y llevadlo al maestresala[c]. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, y como no sabía de dónde era (pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían), el maestresala llamó* al novio, 10 y le dijo*: Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno. 11 Este principio de sus señales[d] hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él. (Juan 2:1-11)







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